La Madre
Mítica
Los elementos
Los elementos actúan en
el cuerpo etérico, no permanecen menos activos dentro de
los planos superiores. En efecto, si su acción es externa
en el cuerpo etérico, es interna en la matriz más
sutil (que conecta el triple al plano espiritual). Esta acción
de los cuatro elementos dentro del cuerpo nos recuerda la estructura
del ADN en el seno de toda vida. Y este poder interno, escondido,
es la fuente de energía y de vida cerca de la cual todo iniciado
se recarga y fortifica su inmunidad.
La calabaza
En las tradiciones chamánicas,
la energía de la naturaleza se dibuja como sigue:
4 elementos (superiores e inferiores) están colocados en
el centro de una esfera, de la que la mitad inferior representa
la tierra y la mitad superior el cielo atmosférico y la bóveda
celeste.
Esto es una representación mística e iniciática
del ADN o más exactamente de la energía de la vida.
Podemos expresar la acción de los elementos a través
de todos los planos de la conciencia, y nombrarlas con precisión
«fuerzas genésicas». Esta simbolización
de los elementos en la esfera es la calabaza, poder de los iniciados
desde los tiempos remotos, o caldero de resurrección, fuerzas
genésicas y creadoras, al servicio del desarrollo de la vida
y de la conciencia.
La meditación
a la madre mítica
La madre mítica de las tradiciones chamánicas
es en la naturaleza el lugar más cargado de vida (de ADN).
Esto pone en evidencia la comprensión de la que dieron prueba
estos pueblos sobre las relaciones entre la vida, el agua y el ADN.
EL ADN, concebido simbólicamente por los antiguos, se ilustra
en sus representaciones espirales y sinusoidales, y sobre todo en
la forma ondulada de la serpiente de nuestra madre natural.
El chamán australiano (el chamanismo australiano es el más
viejo del mundo) vive su experiencia de muerte iniciática
cerca de la madre mítica, donde es torturado hasta tres noches
seguidas por los guardianes elementales del lugar; luego al tercer
día, resucita. La madre mítica como el fosfeno forma
un espejo mágico que refleja los signos del círculo
sagrado. Será, en el seno de los cuentos célticos,
el lago encantado.
Chamanismo, cristianismo
y tradición dogon
Numerosos historiadores y etnólogos,
asombrados por la profundidad iniciática de los mitos chamánicos,
han relacionado el chamanismo al cristianismo (algunos hasta lo
señalan como su antecesor). En efecto, no podemos más
que perturbarnos por el conjunto de estas relaciones con nuestros
antepasados.
El dios de la vida se dibuja como lo imaginó el Doctor Lefebure
como un conjunto de partículas, de gotas, y cada ser humano
toma la forma de una gota de agua en el seno de este río
inicial. ¿El chamán, sacrificado resucitado, no es
el prototipo del tercero nommo de los Dogons y del Cristo? Es por
esta razón que Marcelo Griaule incitaba a numerosos etnólogos
y cristiologos a que estudiaran las tradiciones dogon y bambara.
De hecho, la metafísica y las filosofías de los sabios
dogons se revelan ricas de aproximaciones singulares entre el Egipto
antiguo y el cristianismo en sus orígenes.
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Por Gilles GABLAIN
Naturo-Fosfenólogo
Diplomado por la Escuela del
Dr. LEFEBURE.
Asistido por:
Lucile QUACH VAN LÊ
Diplomado en neurociencias.
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